Aquello tenía que ser horrible y a la vez muy divertido. Muchas fiestas con adolescentes puretas, y hardcore y heavy ceporro, mucho tiempo libre y nada que hacer en Seattle, la ciudad de la aguja espacial, de Microsoft, de Amazon, de Starbucks, de Nordstrom... El eje del mal, epicentro capitalista y núcleo vital del noroeste americano entregado al dólar. Es decir, una generación preparada, a la par que deprimida, que acaeció escupitajo desenmascarador. Muy similar cómo fenómeno sociológico al Black Metal, que simultáneamente sucedía en Noruega, el Grunge fue un suspiro, o si quieren un año, que es lo mismo: 1989, piedra angular y lista bíblica de grupos que sacaron disco entonces. Hablamos, por supuesto, de TAD y su God's Balls, pero también de: Soundgarden Louder Than Love, Screaming Trees Buzz Factory, Nirvana Bleach, Mother Love Bone Shine, The Melvins Ozma, Lemonheads Lick, Mudhoney Superfuzz Bigmuff, The Young Fresh Fellows This One's For The Ladies, Dinosaur Jr. Bug y otros nombres -va en serio, hay más- que son la tradición de muchos que no lo reconocen.

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