El mensaje de todo aquel post-punk tan bien afilado y anti-Thatcher siempre tendrá razón, por eso sobra decir -aunque lo digamos- que nos encantan todas y cada una de las consignas de Crisis: Anarquismo militante, respuesta armada, autoedición, odio al racismo y demás causas del obrero cabreado. Entonces, como se trata de un fondo obvio con el que no podemos estar más deacuerdo, nos centramos en la forma; y la forma, amigos, es una música libre resultante de un hábitat salvaje, basado en casas okupas y persecución, que no rinde cuentas porque sabe que no habrá beneficios. Es una espléndida balada fría de las que enseñan bota.

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