Decir que O Superman es el single de 1981 que dio la fama a Laurie Anderson ya explica la inusitada naturaleza de esta rara mutación: en principio, la canción está basada en O Soberano, O Juez, O Padre, un aria de la ópera El Cid de Jules Massenet, y decimos en principio porque Atocinados no nota vinculación ninguna entre la balada robótica de Laurie y la fantasmal interpretación de Caruso en 1916, pero eso -seguro- se debe a nuestra ignorancia musical. Fueran cuales fueran sus motivaciones, Laurie sabía que la vanguardia tiene que ser Pop para poder existir, y cogió a Superman, un vocoder y otro loop, y a día de hoy suena como en aquel 81, suena moderno, inclasificable, clásico, admisible, nuevo, desorientador, eterno.

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