Expresiones tan peripatéticas como "Balada Neoclásica" pueden servir para canciones así. Billy Mackenzie no solo fue el cantante de The Associates, es un estilo de vida. Inventó el idioma y creó la voz ( que voz amigos atocinados, que voz! ) para que una sensibilidad muy concreta tuviera su modo de expresión. Billy Mackenzie era un jersey blanco de punto, una gabardina detectivesca tallada y peinados espectaculares. Durante los ochenta dio lecciones de elegancia y afectación a todos aquellos creyentes que entregaron a los Smiths o Brian Ferry el monopolio del sentido y la sensibilidad del pop. Billy Mackenzie era guapo a rabiar y The Cure o Siouxsie & The Banshees le dedicaron canciones. Firmó varios contratos con varias discográficas pero jamás cumplió ninguno de ellos; Se gastaba el dinero antes de cobrarlo ( literal ). Durante los noventa se dedicó a cuidar galgos franceses y drogarse. El 22 de Enero de 1997 se suicidó mediante sobredosis de medicamentos tras la imposibilidad de superar la muerte de su madre. El insomnio desbocado que provoca la penitencia de la belleza puede llevarte a desayunos como éste. Algunos, haciendo caso omiso a los méritos, siguen asegurando que The Associates es música para maricones. Es gente que caga por la boca y no entiende nada. Similares en condición a los que también sueltan perlas del tipo "el Metal es ruido, el reggaetón promulga el machismo, los Dj's no tocan o Alaska canta mal". Deberían encerrarlos a todos en la misma habitación y escuchar la radio. No se nos ocurre un castigo más ejemplar.


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