Dar y tener
Nada me das, no das nada,
tú que me escuchas. La sangre
de las guerras se ha secado,
el desprecio es un deseo puro
y no provoca un gesto
de un pensamiento humano,
fuera de la hora de la piedad.
Dar y tener. En mi voz
hayal menos un signo
de geometría viva,
en la tuya, una caracola
muerta con lamentos fúnebres.
Nada me das, no das nada,
tú que me escuchas. La sangre
de las guerras se ha secado,
el desprecio es un deseo puro
y no provoca un gesto
de un pensamiento humano,
fuera de la hora de la piedad.
Dar y tener. En mi voz
hayal menos un signo
de geometría viva,
en la tuya, una caracola
muerta con lamentos fúnebres.
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